domingo, 31 de octubre de 2010

Día de Muertos declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad

                                                              
  Que emoción decía Doña Ximena ya viene el día, ¡apresúrate niña que tenemos que preparar a Jerónimo su altar!
 
Se refería a esa prehispánica tradición que celebraban mexicas, mayas, y algunos más como ritual a la vida de sus ancestros, como todos los años, con la misma intensidad y entrega que la primera vez.
 
Era una fresca maňana, las nubes cubrían los volcanes Popocatépetl e Izztacihuatl y por el canal de Xochimilco una bruma espesa. Poco a poco aparecen las chalupas cargadas de flores de terciopelos color carmín intenso, naranja  y amarillos del cempasúchil recién cortadas para ponerse en el altar, es el mes Tlaxochimaco en el que la hermosa Tenochtitlán solía honrar a sus muertos.
 
Ahora entiendo todos estos preparativos, si mañana es día de muertos. Los platillos favoritos del Abuelo, chiles rellenos, Mole con Pollo, Huazontles, Huitlacoche, flor de Calabaza, nopalitos, frijoles de la Olla... ¡Que delicia! Más flores...las favoritas de la tía María, preciosos alcatraces como los que le gustaba a Diego Rivera pintar.
 
En casa un delicioso olor a pan que en el horno está, ¡cuanta variedad de pan! todos con un significado especial, pan de muerto decorado con huesitos hechos a mano por doña Ximena, también esta el pan circular que simboliza el ciclo de la vida infinito, lo que tiene forma de animales y muchos más.
  
Cerca de lo que será el altar, esta Xóchitl picando papel de color morado  y rosa intenso para usarlo como mantel, Maria deshojando algunas flores para esparcir en el suelo simulando el camino a casa para que todos puedan llegar con nosotros a celebrar.

 
Clotilde lo tiene listo,  inmensos jarrones de Talavera con Cempasúchil y los terciopelos, jarras con agua, otras bebidas, esta vez hizo el altar de 3 escalones que significan el cielo, el  purgatorio y el infierno.
 
Al centro la foto de Jerónimo, al costado la  de Tía María y del otro el Tío Pepe, seres amados que ya no están, pero tengo la certeza que vendrán, 4 cirios morados en cruz como los puntos cardinales serán prendidos para orientar su rumbo, agua, sal a un lado y el resto de velas distribuidas en todo el altar.  Los platillos  junto al pan y fruta fresca. A mi tata le gustaba todo, así que este aňo hay quesadillas, salsa acabada de hacer y una cervecita para acompaňar. No puede faltar el dulce de calabaza y las calaveritas de chocolate, de amaranto y las blancas de azúcar.

Para mi Pita, amada abuelita, un champurrado de chocolate y su pan de muerto. Las enchiladas son para María y los Chiles rellenos para mi tío Pepe,  los dulces, cigarros y tequilita  para todos.

En el patio también prende un cirio, para aquellas almas que un poco desorientadas vayan, puedan encontrar su camino.
 
En la noche, la visita al panteón no puede faltar con la familia completa, llevan flores, comida y hasta música. Después de limpiar y purificar las energías del lugar y de las personas con el brasero, el incienso y el copal, velas, velitas, veladoras, solo la luz de la luna y las velas nos acompañan ahora. Les recordamos como siempre con amor y alegría, ¿conoces algún país en el mundo en el que se vea la muerte así? llena de color. 
 
 La UNESCO  en el año 2003 ha distinguido a la celebración del día de muertos en México como “Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad“.
 
CALAVERITA
 Caminaba la Catrina
triqui traca… triqui tra,
sus huesitos cual matraca
crujían todos sin parar.
  
Se hace tarde, decía,
me esperan con ansiedad,
mis cuates los cibernautas
muy puestos deben estar.
 
Desesperada buscaba
un cibercafé pa’ chatear,
 
Contenta se le veía
pues era hora de acarrear,
con un “click” o “avance automático”
a todos al panteón sin dudar.*
 
*Segmento del original de Fuentes Rosas.

Colaboración de  Claudia Vaňousová.

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